Archive for the 'Alfabetización académica' Category

El punto y coma: un signo en vía de extinción (Javier Herrera Cardozo.Bogotá, 24 de noviembre de 2017).

Imagen tomada de https://twitter.com/pyc_revista

Hoy, el apremio por difundir la información de manera inmediata, pone en riesgo la supervivencia de los signos de puntuación. Este fenómeno no es nuevo; hace años se evidencia en los escritos de las revistas, los periódicos, en la Internet y hasta en las obras de literatura. Si observamos detenidamente los signos de puntuación en los escritos, notaremos que los escritores solo utilizan la coma, el punto aparte, el punto y seguido y los dos puntos; pero, el uso del punto y coma es muy escaso, o no es utilizado. ¿Es posible que estemos contribuyendo a la extinción de este signo en el español, tal como lo hacemos a nivel biológico con algunas especies?
Referente a este tema y para conocer su opinión, en el año 2008 la periodista del Diario el País, María Sánchez Díez, entrevistó al coordinador de la Fundación del Español Urgente, Alberto Gómez Font, y al filólogo y escritor José Antonio Millán. El primero, manifestó que ello se debía a un enemigo común: el lenguaje utilizado en los chats y Messenger – hoy le sumamos el whatsApp-; el segundo, argumentó que ese tipo de lenguaje, por lo ligero, impide el uso de una sintaxis compleja y no hay espacio para una articulación sintáctica, que es la requerida por este signo.
Adicional a lo anterior, en los teclados de los equipos y dispositivos electrónicos, el punto y coma no está a primera mano, o es difícil de encontrar; solo aparecen el punto y la coma. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se responde un whatsApp. Para utilizarlo, en el caso de mi dispositivo, tendría que oprimir la tecla “?123” que está en la parte inferior izquierda del teclado. De igual manera, en el teclado del computador se debe mantener oprimida la tecla de las mayúsculas (Shift) para registrarlo. ¿Logrará el avance de la tecnología darle el último adiós a este signo? Aunque si está en riesgo de desaparecer, considero que podemos evitarlo promoviendo su utilización, tal como lo hice en los anteriores párrafos.
Para finalizar, presento las cuatro normas en donde se debe utilizar este signo, que “indica una pausa superior a la marcada por la coma e inferior a la señalada por el punto (…) La primera palabra que sigue al punto y coma debe escribirse siempre con minúscula (la única excepción se da en obras de contenido lingüístico,…) (DRAE, 2010)”. Las reglas, son tomadas del libro del año 2010 de la Real Academia Española: Ortografía de la lengua española; los ejemplos, de obras literarias, excepto, el último que es tomado del libro en mención. Veamos, el uso del punto y seguido:
1. Para separar los elementos de una enumeración cuando se trata de expresiones complejas que incluyen comas. Ejemplo:
Yo, como sabéis, tengo riquezas propias y no codicio las ajenas; tengo libre condición, y no gusto de sujetarme; ni quiero ni aborrezco a nadie; no engaño a éste ni solicito aquél; ni burlo con uno ni me entretengo con el otro (El Quijote, página 127).
2. Para separar oraciones sintácticamente independientes entre las que existe una estrecha relación semántica. Ejemplo:
Hasta poco tiempo atrás se había mostrado como la más sumisa de sus hermanas; la que menos interés mostraba en enterarse de lo que podía ofrecer el mundo occidental (Álvaro Mutis. La última escala del Tramp Steamer, página 128).
3. Se escribe punto y coma delante de conectores de sentido adversativo, concesivo o consecutivo, como pero, mas, aunque, sin embargo, por tanto, por consiguiente, etc., cuando las oraciones que encabezan tienen cierta longitud. Ejemplo:
Riose don Quijote del donaire de Sancho; pero, con todo, propuso de llamarse de aquel nombre, en pudiendo pintar su escudo o rodela como había imaginado (El Quijote, página 172).
4. Se pone punto y coma detrás de cada uno de los elementos de una lista o relación cuando se escriben en líneas independientes y se inician con minúscula, salvo detrás del último, que se cierra con punto. Ejemplo:

Conjugaciones en español:

— verbos terminados en -ar (primera conjugación);
— verbos terminados en -er (segunda conjugación);
— verbos terminados en -ir (tercera conjugación. (DRAE, 2010).

Anuncios

Carta a mis docentes estudiantes sobre la importancia de leer y escribir

Bogotá, Junio de 2015
Buen día apreciados estudiantes:

Los felicito por el trabajo realizado y espero que utilicen los aprendizajes en cuanto a citas, referencias, argumentación y búsqueda de la información durante la maestría. Quedo satisfecho con los resultados obtenidos y considero que interiorizaron elementos importantes de la escritura y la escritura académica: leer para escribir y escribir para leer; preparar el texto, revisarlo, dejarlo reposar, reescribir y publicar. Lo anterior, implica un compromiso directo con el texto y “perderle el miedo a la hoja en blanco”. Como docentes en formación y que formamos, tenemos la obligación de estar al día. Eso implica leer, leer, y en especial, escribir y escribir. Así podemos ser modelos de nuestros estudiantes.

En los foros de presentación les pedí que escribieran sus sueños o aspiraciones. Fue a propósito, para rescatar esa competencia emocional que hemos perdido por las influencias del ambiente en el que vivimos y por estar inmersos en nuestra labor. Si escribimos los sueños o aspiraciones eso queda registrado en la memoria a largo plazo y, sin darnos cuenta, empezamos su construcción para hacerlos realidad. No será de inmediato, pero si persistimos, los hacemos tangibles. Les comparto que fui docente de preescolar, primaria y bachillerato. ¿Cómo llegué de tan lejos? Por un camino: la escritura. Todo lo que hacía lo escribía en el parcelador o diario de campo. Luego, lo publicaba en cuanto medio tenía a mi alcance: el periódico mural, la revista del colegio y hasta el periódico del pueblo. Es decir, mantenía “la mano caliente”. Por último, con todos los “peros y dificultades” escribí mis experiencias al premio Compartir al Maestro. No gané, pero recibí mención de honor y, gracias a ello, me nombraron coordinador académico…

Lo anterior, para expresarles que no tengan prejuicios ni miedo al realizar sus proyectos. Hay que tomar riesgos, pero escuchar a las buenas voces y dejarse orientar. Así mismo, hay que estar leyendo sobre lo que pasa en educación, ciencia, literatura y hasta enterarse de lo que sucede en las noticias del país y el mundo. Como docente de escritura recomiendo algunos autores que considero necesario leer y son los que de manera coloquial menciono como autores que “destapan cañerías en el cerebro”. El primer autor es Chomsky y su libro La (des)educación. El segundo, John Dewey y su libro ¿Cómo pensamos? El tercero, Sin Fines de lucro Martha Nussbaum. El cuarto, el currículo de Kemmis. El quinto, El mundo y sus demonios de Carl Sagan y, finalmente, lean literatura de autores que los hagan reflexionar-NO AUTOAYUDA-, por ejemplo: Delirio de Laura Restrepo, el ensayo sobre la ceguera de Saramago, El general en su laberinto de Gabo y las historias de Sherlock Holmes de Conan Doyle, entre otros.

Se preguntarán, pero, ¿A qué horas y con tanto trabajo? Todo es cuestión de hacer un ejercicio matemático: el día tiene 24 horas, de esas horas duermo 8. Me quedan 16. De esas 16 trabajo 8. Dispondría de 8 horas. De esas 8 estoy con mi familia 3. Tendría 5. De esas 5 utilizo 3 para comer. En total, tengo dos horas diarias para leer. Lo anterior, sin contar con algunos espacios libres en el trabajo. ¿Cuál es la reflexión de todo ese cálculo? Hay que buscar espacios, según nuestra jornada para el estudio. En mi caso y viviendo en Bogotá los ubiqué así: Siempre cargo un libro en el bolso. Como hay trancones, aprovecho para leer así sea 5 minutos-si supieran la felicidad que me da cuando hay trancones de una hora, así llegue tarde al trabajo-. Como tengo que pagar los servicios y siempre hay cola, aprovecho para leer hasta 30 minutos. En ocasiones, en el trabajo el portero se demora entre 2 0 5 minutos en llegar y abrir; también, aprovecho ese espacio para leer. En total termino leyendo entre 30 o 45 minutos diarios. Sí, ¡hay que volvernos ladrones del tiempo!

Para finalizar, como docentes deben asistir a congresos y seminarios nacionales e internacionales. Es un espacio para conocer a pares académicos y actualizarse. Sí no hay presupuesto para ello, háganlo por su cuenta. En fin de cuentas ustedes son los beneficiados. De igual manera, enviar escritos a revistas (yo dirijo una con ISSN y les puedo publicar sin tanto problema), registrar su hoja de vida en el CVLAC de Colciencias y vincularse a una comunidad académica. En mi caso, pertenezco a IBERCIENCIA de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). Es muy fácil inscribirse y no tiene ningún costo. Solo hay que realizar cinco tareas sencillas al año. Envío tres enlaces de notas que he escrito y el enlace para aquellos que estén interesados en pertenecer, se registren.

http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:fa53dQsRGy8J:www.oei.es/divulgacioncientifica/%3FDos-opciones-como-docentes-seguir+&cd=1&hl=es-419&ct=clnk&gl=co
http://www.oei.es/divulgacioncientifica/?Las-TIC-oportunidad-para-aprender
http://www.oei.es/divulgacioncientifica/?Los-contenedores-de-IBERCIENCIA-un
http://www.ibercienciaoei.org/registrocecc/ Para registrarse en IBERCIENCIA

Gracias por su humildad académica, sinceridad y por permitirme aprender de ustedes. Espero que podamos seguir en contacto. Les deseo muchos triunfos en este camino a Ítaca.

Un abrazo,

Javier Herrera Cardozo
Lectura y Escritura

A leer bien y con profundidad (Javier Herrera Cardozo)

En la universidad la comprensión de un texto se logra con la lectura a profundidad. Son muchos los cursos de lectura rápida que ofrecen algunas instituciones y los padres convencidos de su efectividad, matriculan a sus hijos para que aprendan a leer rápido los textos que los docentes asignan. Todo sea por el beneficio que presta la lectura en la educación.

Con respecto a estos cursos, que aumentan la eficacia lectora en algún porcentaje, hay una anécdota que resalta la importancia de asegurarse si desarrollan o no la comprensión. Se refiere al comentario hecho por el actor Woody Allen luego de realizar un curso de lectura rápida: “Es fantástico. Leí Guerra y Paz en veinte minutos-dijo entusiasmado-. Trata sobre Rusia” (Claxton, 2001, p.132).

Aunque no se puede desconocer que a partir de ellos se corrigen malos hábitos como el “pronunciar palabras” mientras se lee, postura incorrecta del libro y al leer, y las repeticiones (Campayo, 2009). Pero, ¿en realidad al realizar este tipo de lectura están comprendiendo el contenido y es efectiva cuando se trata de abordar un texto en la universidad?

Y es que cuando un estudiante entra a la universidad el tipo de lectura e incluso de escritura es diferente, puesto que ingresa a una cultura discursiva en donde se exige producción y análisis de textos, para aprender la disciplina específica (Carlino, 2009). Lo anterior implica que el estudiante para comprender un texto, más que terminarlo rápido, necesita rumiarlo, interrogarlo, subrayarlo e incluso re-crearlo (Vásquez, 2000).

Por otra parte, la promocionada lectura rápida, a cambio de la comprensión, estaría generando e incluso aumentando el fenómeno de nuestro siglo: la lectura fragmentada. Esto ocurre cuando se piensa que hoy hay más lectura porque se leen muchos correos electrónicos y se escribe más, porque se responden; pero la realidad es otra: se está desplazando la afición a la lectura y la escritura porque los “textos no se leen a profundidad como antes: se leen por encima y se consumen de forma breve y fraccionada” (Wolf, 2011, p.40).

Además, la lectura y la escritura en la universidad como afirma Carlino (2009) busca que los estudiantes indaguen, aprendan y piensen en su carrera. Es decir que un estudiante de cualquier carrera (medicina, enfermería, psicología, administración, etc.) debe interiorizar los conceptos y expresarlos en el lenguaje propio de la carrera. Ello significaría abordar la lectura con mucha atención, detenerse y reflexionar sobre su contenido.

Lo anterior no se podría realizar a partir de una lectura rápida, porque su meta es terminar el texto en el menor tiempo posible. Pero, ¿en qué momento el estudiante aclararía el vocabulario, realizaría los ejercicios propuestos, indagaría otras fuentes para profundizar sobre el tema y anticiparía lo que va a pasar más adelante en el texto?

Más aún: si en la universidad un texto no se lee a profundidad, los estudiantes estarían condenados al fracaso escolar o verían cómo a pesar de la rapidez que leen, su rendimiento académico no mejoraría porque no comprenderían el contenido. Incluso ingresarían a las filas de la “generación despistada” que genera el tipo de lectura y escritura fragmentada en la que viven inmersos (chats, correos, mensajes instantáneos, etc.) (Wolf, 2011).

Para finalizar, hay que tener claro que en la universidad para comprender un texto y ser exitoso en una carrera no basta con tener una lectura rápida, sino tener la capacidad de sentarse por horas para abordar el texto a profundidad y sin ninguna distracción. Esto en un ambiente agradable, el celular apagado y con el computador como apoyo para sus consultas, en lugar de utilizarlo solo como un contestador de mensajes.

REFERENCIAS

Campayo, R. (2009). Curso definitivo de lectura rápida. España: EDAF.
Carlino, P. (2005) Escribir, leer y aprender en la universidad: Una introducción a la Alfabetización académica. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
Claxton, G. (2001). Aprender: el reto del aprendizaje. Barcelona: Paidos.
Vasquez, F (2000). Oficio de maestro. Medellín: Pontificia Universidad Javeriana.
Wolf, C. (2011). El beneficio encubierto de leer. Mente y cerebro, 47, 36-41.

Javier Herrera Cardozo
Docente de lectura y escritura
Fundación Universitaria Sanitas-Bogotá-
Bogota, 2012

LOS CONECTORES(Javier Herrera Cardozo. Bogotá, mayo 15 de 2010)

 

Los conectores son elementos que establecen relaciones entre oraciones y párrafos. Para ello se utilizan adverbios (entonces), conjunciones  (pues), locuciones conjuntivas (sin embargo), proposiciones nominalizadas (debido a) y predicaciones léxicas (concluyendo). Tomado de: http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/diccionario/conectordiscursivo.htm  

Al utilizar los conectores se da cohesión al texto, que es una de las propiedades fundamentales. Veamos ahora el significado de la palabra Cohesión:   

Proviene del latín cohaesum, que significa unido, acción y efecto de reunirse. Lo anterior significa que en un texto debe existir un enlace y una unión.  

Según Daniel Cassany (1994)  la cohesión es la “textura escondida del escrito, que le da una unidad para poder actuar como mensaje completo y significativo”. Afirma que para mantener la unidad, se deben utilizar herramientas como los mecanismos de cohesión, las cuales establecen múltiples conexiones en la producción textual y “tienen la función asegurar la interpretación de cada frase en relación con las demás y, en definitiva, asegurar la comprensión del significado global del texto”.  

 Los mecanismos de cohesión según Cassany, “trabajan por debajo de la prosa, a escondidas, cociendo pronombres con sus referentes para que los lectores podamos interpretarlos sin problemas”. A estos mecanismos el autor los denomina formas de cohesión y los clasifica de la siguiente manera:  

 1. Repeticiones o anáforas: la aparición de un mismo elemento en el texto, a través de la sinonimia, la pronominalización o la elipsis.  

2. Relaciones semánticas entre palabras: antonimia, hiponimia.  

3. Enlaces o conectores: entonación y puntuación, conjunciones.  

 Para explicar lo dicho, el autor utiliza como metáfora el “collar de perlas”.   

El collar representa el texto. Cada perla, la oración y el material que las une, la cohesión.

  

En la gráfica anterior, el collar en su totalidad representa el texto. Cada perla es una frase, el conjunto de perlas o “retahíla de perlas serían las frases del escrito que mantienen múltiples lazos de unión, más o menos evidentes: puntuación, conjunciones, pronombres, determinantes, parentescos léxicos y semánticos, relaciones lógicas, entonación etc.” Se puede observar como el hilo interior que las une cumple el papel de la cohesión.  ¿Qué tal un collar de perlas con el hilo roto?  

Finalmente, se presentan dos cuadros con conectores. En el primero están algunos básicos y en el segundo, cómo utilizarlos para argumentar.  

Algunos conectores básicos

  

Tomado de:http://www.slideshare.net/trabajo/literatura-actual-de-la-identidad-chilena-magda 

  

Algunos conectores para argumentar. 

Fuente http://www.nebrija.es/http://www.hum.aau.dk/~iwt/Argumentacion.doc. Bibliografía 

 Cassany, D. (1995)  La cocina de la escritura.  Barcelona: Anagrama. 

 Cassany, D. (1989)  Cómo se aprende a escribir.  Barcelona: Paidos. 

 Van Dijk, T. (1997)  La ciencia del texto. Barcelona: Paidos Comunicación. 

 Van Dijk, T. (1998) Texto y contexto. Madrid: Cátedra lingüística. Sexta edición. 

Van Dijk,  T. (1998) Estructuras y funciones del discurso. México: Siglo veintiuno editores.  13ª Edición.  

Vásquez R, F (2005)  Pregúntele al ensayista. Bogotá: Kimpres.

LEER Y ESCRIBIR EN LA UNIVERSIDAD: UN PROBLEMA SINGULAR. Javier Herrera Cardozo. Bogotá, 2 de noviembre de 2009

¿Cuántas veces los docentes de las diferentes carreras universitarias han dado el grito en el cielo porque sus estudiantes “no saben escribir. No entienden lo que leen. No leen”? (Carlino, 2005).  Pero,  ¿será que en todos esos  “no” se están reflejando también las voces de nuestros estudiantes?  ¿O acaso estamos cerrando  nuestros oídos a sus verdaderos clamores: “los docentes no enseñan a escribir, no explican los conceptos claves en sus disciplinas, no preguntan por la bibliografía que  registran”?  

profesor libro

Las clases sólo expositivas y entregar bibliografía para fotocopiar siguen en la universidad

Preguntas como las anteriores nos hace plantear Paula Carlino en su  libro Escribir, leer y aprender en la universidad: Una introducción a la alfabetización académica, publicado por el Fondo de Cultura Económica de Argentina en el año 2005.  La autora sugiere que esa constante queja sobre el problema de la lectura y la escritura en la universidad debe abordarse como algo especial y además “indagar de qué modo estamos implicados los docentes, las situaciones didácticas y las condiciones institucionales en las dificultades que “encontramos” en los alumnos” (pp. 1-2)

También, pone en evidencia dos problemas en la enseñanza habitual en la universidad (aclaro que se refiere al caso de Argentina, en Colombia habría que investigarlo); se trata de  las clases expositivas  y  comunicarle al estudiante solo una porción de lo que deberían saber.  Con referencia al primero, es una invitación a los docentes a recuperar la didáctica de cada disciplina en las clases.   En cuanto al segundo,  les recuerda  que el saber valioso adquirido dentro de la comunidad académica como los modos de “indagar, de aprender y de pensar en un área de estudio” (p. 5), es decir la forma específica de abordar la lectura y la forma de escribir en la disciplina que se orienta deben transmitirse al estudiante. En otras palabras: es necesario realizar alfabetización académica en cada área del conocimiento.

 En los tres primeros capítulos de los cuatro que contiene el libro, Paula Carlino presenta  las experiencias trabajadas en clase con sus estudiantes.  Todas están enfocadas al desarrollo de la escritura, la lectura y a otra forma de evaluar las materias en la universidad.  Veamos cuales son:

 1. Elaborar de manera rotativa la síntesis de la clase.  Primero la  realiza el docente para que los estudiantes tengan un modelo.

 2. Realizar tutorías para escritos grupales. Presenta como ejemplo la monografía y los criterios que se deben entregar a los estudiantes para la realización de la misma.

 3. Prepararlos para el examen. Consiste en entregar a los estudiantes una lista de preguntas del tema o temas a evaluar, los criterios de corrección y realizar una evaluación simulacro antes del examen

4. Dar respuesta escrita a las preguntas sobre la bibliografía. Como en toda materia se entrega una bibliografía al inicio, se trata de elaborar tres preguntas por texto “que apunten a  lo que los estudiantes no pueden dejar de entender” (p.48) es decir, a las ideas más importantes sobre la materia.

 5. Leer con ayuda  de guías.  Consiste en destinar un tiempo de clase para poner en común el análisis bibliográfico que han debido realizar-previamente se han entregado las preguntas que permiten a los estudiantes enfocar el análisis del texto hacia las ideas nucleares de la cátedra- y para explicar allí donde sea necesario.

 6. Resumir para uno mismo.  Se trata de trabajar “el concepto de resumen vinculado al de lectura como proceso interactivo” con el fin de comprender lo leído (p.80). Ese resumen el estudiante lo puede presentar para revisión del docente y utilizarlo en la evaluación.

 7. Reescribir el examen consiste en  entregar una lista de 30 preguntas varias semanas antes del examen, de entre las cuales, saldrán las efectivamente formuladas el día de la evaluación. Luego, entregar los criterios que se emplearán para calificarlo.  Y por último, proponer que en el examen los estudiantes produzcan un borrador previo al texto que deben entregar. Éste se retroalimenta por parte del docente.  Vale anotar que esta actividad se puede realizar con un número reducido de estudiantes (unos veinte).

 8. Leer y escribir para presentar una ponencia oral. La actividad se realiza en grupos de tres.  Los estudiantes seleccionan de la bibliografía un tema y durante  cuatro semanas  preparan una exposición pública, mediante una “jornada  abierta” para profesores y estudiantes de otras materias.  Allí presentan sus ponencias de veinte minutos ante un auditorio genuino.  Una vez realizada la jornada se evalúa según los criterios establecidos entre el docente y los estudiantes.

profesor papeleo copia

Evaluamos escritos pero no les enseñamos a escribir

En el cuarto capítulo la autora finaliza su libro exponiendo diez nociones generales que provienen de los marcos teóricos acerca del aprendizaje, las prácticas lectoescritoras disciplinarias y la enseñanza reflexiva convertida en investigación-acción, no sin antes insistir que la enseñanza de la lectura y la escritura en la educación superior es una “responsabilidad compartida” entre los docentes, las instituciones y los estudiantes (p.180).  Sería interesante abordar cada una de ellas y reflexionarlas en nuestra labor docente. Las diez nociones son:

  1. Nadie aprende por recepción pasiva.
  2. Nadie aprende de una vez y para siempre, necesita, en cambio, abordar recursivamente los mismos contenidos y efectuar  ajustes paulatinos.
  3. Nadie aprende una disciplina solo; necesita entablar un diálogo con quienes ya participan en las comunidades disciplinares.
  4. Nadie aprende por imposición sino únicamente si se interesa en hacerlo y si confía en sí mismo para lograrlo.
  5. Resulta inevitable cierto grado de desajuste entre las expectativas del docente y el punto de vista de los alumnos, pero es preciso que los profesores ofrezcan medios para intentar acercar ambos.
  6. Leer y escribir son procesos intelectuales que se dan dentro de ciertas prácticas sociales. Existen herramientas para aprender dependientes de modos culturales de hacer cosas con el lenguaje.
  7. En tanto miembros de una cultura académica, los docentes participan de sus prácticas como si éstas fueran naturales. Pero para los alumnos no lo son y, muchas veces, su desorientación proviene del carácter implícito de las expectativas de los profesores.
  8. La autonomía no es sólo un rasgo de maduración biológica, que pueda exigirse a los adultos en cualquier contexto. Es también una capacidad que se adquiere para cierto ámbito cuando alguien está familiarizado con las prácticas que allí se llevan a cabo.
  9. Es importante tener en cuenta el punto de vista de los alumnos, pues es imprescindible en toda enseñanza que se preocupa por el aprendizaje.

10.  Para desarrollarse profesionalmente como docente y para mejorar la enseñanza, se precisa tomarla como objeto de análisis. Un profesor reflexivo utiliza como alternativas  la enseñanza investigativa y la investigación sobre la acción.

Finalmente, el texto nos deja muchos aportes a tener en cuenta en las universidades Colombianas para tomar el problema de la lectura y la escritura como algo único y serio a tratar, pero a partir de un trabajo en conjunto entre: la administración de la institución, los docentes  y  los estudiantes. También, abre la posibilidad de plantear algunos interrogantes como  ¿valdría la pena una reflexión  en  Colombia sobre el tema de la enseñanza de la escritura y la lectura en la universidad tomando los referentes que plantea Paula Carlino?  ¿Los docentes universitarios están alfabetizando académicamente a sus estudiantes  o existe un rechazo a ocuparse de la lectura y la escritura en este nivel? ¿Cómo son evaluados los estudiantes por los docentes?  ¿Además de leer,  escriben los docentes de las universidades colombianas? 

 BIBLIOGRAFÍA

 Carlino, P. (2005) Escribir, leer y aprender en la universidad: Una introducción a la alfabetización académica. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Las imágenes presentadas fueron tomadas del documento “los pecados capitales de los profesores”  del profesor Aquiles Priamo. Universidad de los Andes, Bogotá-Colombia. Noviembre 18 de 2004. El documento se puede consultar en:

http://temasmatematicos.uniandes.edu.co/Seminario/index.htm