Carta a mis docentes estudiantes sobre la importancia de leer y escribir

Bogotá, Junio de 2015
Buen día apreciados estudiantes:

Los felicito por el trabajo realizado y espero que utilicen los aprendizajes en cuanto a citas, referencias, argumentación y búsqueda de la información durante la maestría. Quedo satisfecho con los resultados obtenidos y considero que interiorizaron elementos importantes de la escritura y la escritura académica: leer para escribir y escribir para leer; preparar el texto, revisarlo, dejarlo reposar, reescribir y publicar. Lo anterior, implica un compromiso directo con el texto y “perderle el miedo a la hoja en blanco”. Como docentes en formación y que formamos, tenemos la obligación de estar al día. Eso implica leer, leer, y en especial, escribir y escribir. Así podemos ser modelos de nuestros estudiantes.

En los foros de presentación les pedí que escribieran sus sueños o aspiraciones. Fue a propósito, para rescatar esa competencia emocional que hemos perdido por las influencias del ambiente en el que vivimos y por estar inmersos en nuestra labor. Si escribimos los sueños o aspiraciones eso queda registrado en la memoria a largo plazo y, sin darnos cuenta, empezamos su construcción para hacerlos realidad. No será de inmediato, pero si persistimos, los hacemos tangibles. Les comparto que fui docente de preescolar, primaria y bachillerato. ¿Cómo llegué de tan lejos? Por un camino: la escritura. Todo lo que hacía lo escribía en el parcelador o diario de campo. Luego, lo publicaba en cuanto medio tenía a mi alcance: el periódico mural, la revista del colegio y hasta el periódico del pueblo. Es decir, mantenía “la mano caliente”. Por último, con todos los “peros y dificultades” escribí mis experiencias al premio Compartir al Maestro. No gané, pero recibí mención de honor y, gracias a ello, me nombraron coordinador académico…

Lo anterior, para expresarles que no tengan prejuicios ni miedo al realizar sus proyectos. Hay que tomar riesgos, pero escuchar a las buenas voces y dejarse orientar. Así mismo, hay que estar leyendo sobre lo que pasa en educación, ciencia, literatura y hasta enterarse de lo que sucede en las noticias del país y el mundo. Como docente de escritura recomiendo algunos autores que considero necesario leer y son los que de manera coloquial menciono como autores que “destapan cañerías en el cerebro”. El primer autor es Chomsky y su libro La (des)educación. El segundo, John Dewey y su libro ¿Cómo pensamos? El tercero, Sin Fines de lucro Martha Nussbaum. El cuarto, el currículo de Kemmis. El quinto, El mundo y sus demonios de Carl Sagan y, finalmente, lean literatura de autores que los hagan reflexionar-NO AUTOAYUDA-, por ejemplo: Delirio de Laura Restrepo, el ensayo sobre la ceguera de Saramago, El general en su laberinto de Gabo y las historias de Sherlock Holmes de Conan Doyle, entre otros.

Se preguntarán, pero, ¿A qué horas y con tanto trabajo? Todo es cuestión de hacer un ejercicio matemático: el día tiene 24 horas, de esas horas duermo 8. Me quedan 16. De esas 16 trabajo 8. Dispondría de 8 horas. De esas 8 estoy con mi familia 3. Tendría 5. De esas 5 utilizo 3 para comer. En total, tengo dos horas diarias para leer. Lo anterior, sin contar con algunos espacios libres en el trabajo. ¿Cuál es la reflexión de todo ese cálculo? Hay que buscar espacios, según nuestra jornada para el estudio. En mi caso y viviendo en Bogotá los ubiqué así: Siempre cargo un libro en el bolso. Como hay trancones, aprovecho para leer así sea 5 minutos-si supieran la felicidad que me da cuando hay trancones de una hora, así llegue tarde al trabajo-. Como tengo que pagar los servicios y siempre hay cola, aprovecho para leer hasta 30 minutos. En ocasiones, en el trabajo el portero se demora entre 2 0 5 minutos en llegar y abrir; también, aprovecho ese espacio para leer. En total termino leyendo entre 30 o 45 minutos diarios. Sí, ¡hay que volvernos ladrones del tiempo!

Para finalizar, como docentes deben asistir a congresos y seminarios nacionales e internacionales. Es un espacio para conocer a pares académicos y actualizarse. Sí no hay presupuesto para ello, háganlo por su cuenta. En fin de cuentas ustedes son los beneficiados. De igual manera, enviar escritos a revistas (yo dirijo una con ISSN y les puedo publicar sin tanto problema), registrar su hoja de vida en el CVLAC de Colciencias y vincularse a una comunidad académica. En mi caso, pertenezco a IBERCIENCIA de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). Es muy fácil inscribirse y no tiene ningún costo. Solo hay que realizar cinco tareas sencillas al año. Envío tres enlaces de notas que he escrito y el enlace para aquellos que estén interesados en pertenecer, se registren.

http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:fa53dQsRGy8J:www.oei.es/divulgacioncientifica/%3FDos-opciones-como-docentes-seguir+&cd=1&hl=es-419&ct=clnk&gl=co
http://www.oei.es/divulgacioncientifica/?Las-TIC-oportunidad-para-aprender
http://www.oei.es/divulgacioncientifica/?Los-contenedores-de-IBERCIENCIA-un
http://www.ibercienciaoei.org/registrocecc/ Para registrarse en IBERCIENCIA

Gracias por su humildad académica, sinceridad y por permitirme aprender de ustedes. Espero que podamos seguir en contacto. Les deseo muchos triunfos en este camino a Ítaca.

Un abrazo,

Javier Herrera Cardozo
Lectura y Escritura

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